Castañeda acaba con libertad de expresión

La libertad de expresión no existe en la Facultad de Ciencias Políticas (FCPS) y Sociales.

Así lo demuestran los repetidos actos de dos autoridades de la FCPS, nombradas, mantenidas y estimuladas por Fernando Castañeda, director de la Facultad.

A) Modonesi y su Acta. Dos revistas de la FCPS son dirigidas por sendas personas sin las competencias académicas y morales requeridas para dirigir cualquier publicación científica. Esas revistas carecen de dictaminadores académica y moralmente respetables. Ellas son Acta Sociológica, del Centro de Estudios Sociológicos (CEP), y Estudios Políticos, del Centro con ese nombre (CEP).

Acta Sociológica está dirigida indebidamente por quien es también coordinador del Centro de Estudios Sociológicos (CEP), Massimo Modonesi. Este señor, como cualquier marxista dogmático y agente en la UNAM del PRD y de Morena, simplemente no cree en la libertad de expresión. Ignora todo sobre sociología. Es nuestro coordinador sólo porque es una cuota que el director de la Facultad paga al PRD y a Morena para que se sostenga en el puesto que tiene. El 11 de enero de 2011 recibí un mensaje electrónico más de Ma. Eugenia Campos, hermana de Patricia Campos Cázares, secretaria de la dirección, acompañado de una extraña “respuesta” a la carta que dirigí al rector Narro el 9 de diciembre de 2010. Como si hiciera falta, Modonesi repite lo que ya me había escrito en diciembre: mi artículo fue rechazado por sus dictaminadores. Pero ahora muestra otras y mayores expresiones de su ineptitud sociológica. Imagina que existe una “cartera” de dictaminadores de Acta sociológica y, algo peor, miente sobre la calidad sociológica de esas personas. El solo hecho de llamar “cartera” al conjunto de sociólogos que deben opinar sobre la calidad de las investigaciones publicables en nuestra revista expresa que Modonesi ignora lo que es una cartera, lo que es la sociología y lo que es una revista de investigación de una institución de educación superior. Pero, sobre todo, al implicar que los autores de los dictámenes que denuncié ante usted el mes pasado gozan “de reconocido prestigio”, el coordinador del CES exhibe de manera clarísima su ignorancia crasa sobre la investigación sociológica. Las personas que escribieron esos dictámenes, como demostré en mi carta del 9 de diciembre y en su anexo, no saben metodología ni estadística, mienten o no leyeron mi trabajo, e ignoran lo que son las universidades y los artículos académicos. Sólo ante Modonesi esas personas pueden tener algún prestigio. El actual coordinador del CES muestra, una vez más, lo que he observado desde su primer mensaje electrónico: parece que no razona. En su carta, dice: “En otras ocasiones por este mismo procedimiento de revisión entre pares [sic para toda la cláusula] han sido aprobados y publicados en la revista artículos que usted propuso. En esta ocasión su trabajo obtuvo dos dictámenes negativos”. ¿Significa esto que Modonesi sufre porque escribo sólo artículos publicables? ¿O que los pocos auténticos investigadores que quedamos en el CES debemos investigar pero nuestra revista no publica nuestros trabajos? ¿O que mi trabajo “obtuvo”, impersonal o abstractamente, “dos dictámenes negativos”? ¿O que los anteriores coordinadores del CES tenían las mismas limitaciones del actual? A la confusión de Modonesi se une una omisión: él designó a dos personas concretas como dictaminadores, a no ser que no sea él quien realmente dirige la revista. Los designó sabiendo que ambos carecen de la formación sociológica necesaria para evaluar un trabajo como el mío. Miente doblemente, por ello, al pretender que “se siguió el procedimiento conforme a las políticas editoriales”. En primer lugar, no existe ningún documento que contenga estipulaciones y criterios claros (lo que él llama “políticas”) para las evaluaciones en Acta sociológica. Lo desafío a que muestre ese documento, con la fecha y la instancia que lo aprobó, que contenga, entre muchas otras cosas: los requisitos de calidad e imparcialidad de los dictaminadores, las fechas de recepción de los artículos y de los dictámenes, y los procedimientos de revisión y apelación. En segundo lugar, Modonesi miente al pretender ignorar que una de las obligaciones mayores de quien dirige una revista académica es la selección de dictaminadores competentes.  Si de veras lo ignora, la situación en el CES es todavía peor de lo que observo. Modonesi no tiene, ni quienes lo nombraron, derecho a echar a la basura el trabajo de muchos meses de un investigador del Centro cuyas investigaciones debe estimular. Modonesi es un obstáculo, no un estímulo. Esto es un acto de injusticia contra ese Centro y contra mí, que debe ser reparado inmediatamente. En todo esto hay un peligro mayor para nuestra Facultad, para el CES y para el futuro de la sociología en México. Ahora, con un coordinador que ignora crasamente la sociología y sus valores, la calidad de la docencia y de la investigación sociológicas están llegando a un nivel de raquitismo después del cual sólo habrá la destrucción real de una carrera indispensable en la UNAM. En un Centro que tiene cada vez menos alumnos, con pocos egresados que desempeñan el oficio de sociólogo, alguien como Modonesi es la peor cosa que nos puede haber sucedido. Massimo Modonesi dirige nuestra revista sin haber hecho nunca una sola investigación sociológica.

B) Absurdos y mentiras de Martha Singer

El 10 de agosto de 2010, entregué a  Estudios Políticos, para dictamen y publicación, dos artículos: “Incertidumbre en el PRD” y “El pasado en el PRI”. Ambos son artículos estrictamente científicos, totalmente originales en su base de datos, en sus análisis y en sus conclusiones, de una calidad teórica y estadística poco frecuente en nuestro país. La UNAM debería estar orgullosa de ellos. La respuesta fue escrita ocho meses después y me fue comunicada hace 4 días, precisamente cuando más necesito la constancia de publicación para el Sistema Nacional de Investigadores.
El viernes pasado, 8 de febrero de 2013, recibí una carta absurda y mentirosa de Martha Singer, firmada el 17 de mayo de 2011, ¡hace 22 meses!, acompañada de 8 dictámenes. Para la pequeña historia de las cosas que suceden en la FCPS, esos 8 documentos tienen cada uno un tamaño de 36 x 48 pulgadas, como si fueran posters. Singer es directora de la revista Estudios Políticos, y recientemente, además, Fernando Castañeda la hizo coordinadora del Centro de Estudios Políticos como premio al daño que me ha causado.
1.                  Carta absurda. La misma persona que el 16 de diciembre de 2010 me había enviado un mensaje electrónico diciendo que los “comentarios” son “de forma y fondo que esperamos pueda revisar y tomar en cuenta para su publicación en la Revista” (lo cual hice unos días después), seis meses después cambia de ánimo y escribe: “estos textos no podrán ser publicados en la revista Estudios Políticos por la razones expuestas en cada uno de ellos [los 8 posters]”. Esto equivale a decir “por razones que se contradicen entre ellas y que quieren que yo escriba cosas igualmente contradictorias”. Lo demuestro enseguida.
1.1.            Dictámenes contradictorios. El dictamen 1 sobre el PRD admite “cierta originalidad” en mi trabajo, pero su homólogo 2 me acusa exactamente de lo contrario: mi artículo “carece de originalidad”.  El dictamen 1 se da cuenta el número de mis fuentes secundarias es adecuado, pero el 3 dice que “la bibliografía es excesiva”. ¿En cuál de esas “razones” excluyentes se basó Singer, y por qué? Para el dictamen 1 sobre el PRI, mi base de datos es “original”, pero su homólogo 2 dice que mi trabajo y mi base de datos no lo son, y, de paso, cita falsamente el nombre y algunos trabajos de Joseph Klesner, mencionado como “Klessner”. ¿Cuál de esas “razones” excluyentes retuvo Singer y por qué? Pudiera hacer este mismo ejercicio con casi renglón de los 8 posters, si no temiera distraer al lector de mi argumento básico: Singer no pudo rechazar mis trabajos basándose en los dictámenes porque ellos se anulan entre sí.
1.2.            Los dictámenes adolecen de crasa ignorancia y falsedad, sus autores no leyeron mi texto. Lo demuestro ahora.
1.2.1.      Todos los dictámenes ignoran lo que es una teoría, es decir un sistema de relaciones entre conceptos. De hecho, en sentido estricto no existe una teoría electoral que explique todo comportamiento electoral en cualquier parte del mundo. Lo que hay son algunas hipótesis, que yo he citado en mis trabajos desde hace 33 años, probadas por unos autores en ciertos elementos y refutadas por otros en esos mismos elementos. Los elementos son los componentes de los conjuntos de los sistemas de las teorías. Todos los dictámenes confunden metodología con métodos. Lo que cada investigador concreto de una investigación utiliza es un método, no una metodología. Ésta es el estudio de los métodos usados en varias ciencias, o diferentes formas de ellos en una ciencia. El método consta casi siempre de una cierta lógica, conceptos expresados en variables, éstas en indicadores medidos, y éstos relacionados con las numerosas y complejas técnicas de que dispone la estadística contemporánea. 
1.2.2.      No habiendo una teoría electoral, tenemos algunas hipótesis sobre elecciones. Las hipótesis son proposiciones verificables sobre supuestas relaciones entre dos o más variables, que se expresan en indicadores. Toda la ciencia consiste en poner a prueba hipótesis. La única manera, en cualquier ciencia y en las sociales en particular, de probar hipótesis son las técnicas matemáticas y, las nuestras en particular, las estadísticas, todas las cuales consisten en probar o rechazar una hipótesis nula, es decir la ausencia de relación entre dos o más variables. La estadística es la ciencia propia de las ciencias sociales. Todos los dictaminadores que usó Singer las ignoran crasamente. La ignorancia crasa consiste en ignorar conocimientos necesarios para ejercer una profesión o un oficio. Todos los dictámenes  ignoran la indispensabilidad de las técnicas estadísticas en las investigaciones sociales porque nunca han leído un trabajo de ciencia, no saben lo que son las teorías y los métodos, no saben estadística, o, como lo temo, todo esto junto.
1.2.3.      Los dictámenes carecen de toda autoridad científica y moral. Fueron dizque leídos y escritos para hacerme los graves males que nos causa a los investigadores no ver publicados nuestros trabajos. Uno de ellos, en el colmo, ni siquiera conoce la lengua castellana. Confunde, entre otras cosas, “consistencia” con coherencia, “relevancia” con importancia, “corridas” con ejecución de instrucciones electrónicas. Refuto los 8 posters en el documento anexo titulado ZeiBreveRespuestaa8dictámenes.
2.                  Carta mentirosa. Miente Singer al decir que sus  dictaminadores son especialistas en los temas a dictaminar. Lo son solo ante ella y sus cómplices en los graves males que cometen contra mí. Como lo he probado en mis respuestas a cada dictamen, no sólo no son especialistas sino carecen de los conocimientos en lógica de la investigación social, método, estadística y en elecciones mexicanas que se requieren para evaluar cualquiera de mis trabajos. Además, y sobre todo, carecen del amor a la verdad y de la neutralidad afectiva e ideológica indispensables para dedicarse a la ciencia.
Al rechazar la publicación de ambos artículos, Singer sólo considera y retiene lo negativo de las partes de los dictámenes que se excluyen entre sí. Dicho de otra manera, sólo leyó lo que quería encontrar para tomarlo como pretexto para su decisión inicial para causarme el mayor daño posible, que es su obsesión desde que la conozco.
 Martha Singer es, indebidamente, coordinadora del Centro de Estudios Políticos y directora de la revista Estudios Políticos.
Al proceder como lo hace contra mí, Martha Singer está causando graves males no sólo a una persona, que es uno de los profesores más respetados en nuestra Facultad, sino a la calidad de la formación científicos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, a la propia universidad, a la ciencia en México, y, por lo tanto, a la economía y la cultura de mi país. Corresponde a quienes la designaron y la sostienen asumir su responsabilidad en los males que comete desde hace por lo menos tres años, y de los daños que impunemente sigue causando.

12 de febrero de 2013